SOBRE EL PLAN HIDROLÓGICO NACIONAL

 

En un primer análisis, podemos observar que el Plan Hidrológico Nacional, ni es una plan, ni es hidrológico, ni mucho menos nacional. Es únicamente un plan para trasvasar agua. Es un plan meramente político que no presenta justificaciones científico-técnicas y las pocas que presenta son muy pobres.

En segundo lugar, antes de hablar de un Plan Hidrológico, se tendría que hablar de un Plan de Regadíos que solucionara los problemas relacionados con este sector y el agua, puesto que es el sector económico que mayor cantidad de agua consume (85%), y es por ello que ningún Plan Hidrológico puede ser independiente de los planes de regadío, mas que nada, para no gastarnos el dinero en medicinas antes de saber cual es la enfermedad.

Y en tercer lugar, es muy destacable, que el mal llamado PHN del Gobierno Aznar, presenta un sin número de deficiencias, las cuales pasamos a enumerar, aunque para no cansarles, solo haremos mención a las más destacables.

El Plan Hidrológico Nacional se decanta por una única herramienta: los trasvases al SE de la Península, a costa de los recursos de otras cuencas. Pero habría que preguntarse si los trasvases solucionan realmente los problemas de déficit de agua. Nosotros creemos que no: un ejemplo lo tenemos en el trasvase Tajo-Segura. Cuando empezó a funcionar este trasvase existía un déficit de 600 Hm3 ; actualmente este déficit asciende a los 1000 Hm3. Esto se debe a que, con la sola idea de la llegada de agua se crean nuevas industrias que hacen aumentar la demanda del recurso.


El PHN no trata bien el apartado de las aguas subterráneas, sólo de manera breve y muy por encima. No contempla suficientemente el problema de la contaminación hídrica, ni el de la calidad de las aguas.

El Plan Nacional de Saneamiento, aprobado en 1995, no está consiguiendo mejorar la calidad de nuestros ríos. Se debe, entre otras cosas, a que los objetivos de calidad que se marcan son muy poco exigentes, lo que permite un número elevado de vertidos que llevan a nuestros cauces a un deterioro cada vez mayor.

A esto hay que añadir, el escaso número de estaciones depuradoras que frecuentemente se ven desbordadas por la cantidad de caudal que reciben para depurar (frecuentemente evacuan las aguas residuales sin tratar), y el hecho de que estas depuradoras están diseñadas para depurar solamente aguas residuales urbanas y no para tratar aguas industriales. Sin embargo, los colectores urbanos, de todos es sabido, que recogen aguas industriales, sin que exista otra alternativa al tratamiento de las mismas.


Este Plan Hidrológico, debería tratar con seriedad este tema y buscar soluciones al tratamiento de aguas industriales y a la falta de estaciones depuradoras que garanticen el mantenimiento de una calidad adecuada de los cauces, no sólo en la cabecera de los ríos, sino también a lo largo de todo su recorrido para que las Comunidades que se encuentran en los tramos medios y bajos puedan disfrutar también de este recurso.


No tiene un conocimiento real de los cursos de los ríos, del agua que realmente poseen, ni de las concesiones que soportan, ni de los aprovechamientos que se hacen de los mismos. Con lo cual, surgen problemas como que se conceda más agua de la que realmente existe.

El PHN debería coordinar todos los planes de cuenca, por lo que su aprobación debería ser posterior a la aprobación de cada uno de los planes de cuenca. El presente Plan no aborda gran parte de los problemas relacionados con la coordinación de los planes de cuenca y solucionan el problema con el art. 6 relativo a “futuras instrucciones técnicas”. ¿Cómo se pueden solucionar los problemas de coordinación de las distintas Cuencas Hidrográficas de un país mediante instrucciones técnicas? Pensamos que sería, ligeramente más eficaz, sentarse y ponerse a hablar con todas y cada una de las Cuencas, hacer un estudio pormenorizado de las problemáticas que tiene cada una, y finalmente, establecer programas de actuación.

Este Plan presenta una relación de actuaciones, pero no explica cuales han sido los criterios por los que se ha decidido hacer estas actuaciones, ni tampoco establece prioridades a la hora de poner en marcha estas actuaciones. De tal forma que, todo su esfuerzo se centra en un trasvase, con lo que acaba convirtiendo a los instrumentos en filosofía, elevando las obras de ingeniería a la categoría de política hidrológica nacional. Resumiendo, presentan una política hidrológica basada en parches, como se hacía antaño, aunque ahora los parches sean más grandes.

En cuanto a la Evaluación de Impacto Ambiental, se puede decir que esta es nula. Lo único que hace es presentar un catálogo de los espacios protegidos que van a ser atravesados por las obras del trasvase, cuando la Unión Europea exige que se realice Evaluación de Impacto Ambiental de todos los proyectos de obras de infraestructuras, y de todos aquellos proyectos que puedan suponer una alteración del medio natural, como es el caso del PHN.

Uno de los aspectos más graves es el destino que se le quiere dar a las aguas trasvasadas. En el art.17 del propio Plan, se especifica que el agua no se pondrá a disposición de las Confederaciones Hidrográficas, sino que el ministerio de Medio Ambiente las pondrá en manos de promotores concretos. ¿Qué promotores? ¿Se piensa este Gobierno que el agua la puede privatizar y entregársela a sus amigos como hizo con Telefónica, Endesa, etc.

Otro de los grandes defectos del PHN, es que al uso del agua le da un enfoque puramente económico, puesto que piensa que de su utilización siempre se debe sacar beneficio, de ahí que solo hable de usos turísticos, usos agrícolas, etc. Debe ser, que este Gobierno desconoce que el agua tiene otros usos, incluso, mucho más importantes que los económicos, como son el ambiental o el social. Este último, además, tiene que ser defendido como un derecho del ciudadano, es decir, como defendemos el derecho a una enseñanza y a una sanidad pública y de calidad. El agua como uso social, es un derecho inalienable. Todos los españoles tienen derecho a que del grifo de su casa salga agua de calidad, tienen derecho a hacer un uso higiénico y personal del agua, e incluso tienen derecho a un uso recreativo.
Una buena planificación hidrológica debe atender a todas las funciones del agua: económica, ecológica y social.

Por todo lo expresado anteriormente, consideramos que el PHN merece un suspenso absoluto, al que hay que presentar alternativas.
Todo PHN medianamente decente, debería contemplar las siguientes cuestiones:

1.- El primer bloque de necesidades sería la modernización de los regadío, es decir, renovar los regadíos tradicionales y transformarlos en técnicas más modernas como la aspersión, el goteo, etc...
2.- La segunda fase sería terminar los planes de regadío que estén en marcha.
3.- Es imprescindible determinar si es factible o no instaurar nuevos regadíos y concretar el valor que tienen para asentar la población de un territorio. Hay que establecer un equilibrio entre lo que demandan los agricultores de una cuenca y la oferta real de agua que disponen.
4.- Se deben realizar Evaluaciones de Impacto Ambiental de planes y programas.
5.-Los ríos son sistemas complejos y como tal deben evaluarse. No se pueden hacer evaluaciones de presas independientemente, puesto que todos los aprovechamientos que se hagan aguas arriba afecta a los recursos de que se pueden disponer agua abajo.
6.- Se debe tener en cuenta la Directiva Hábitat y la Red Natura a la hora de planificar obras.
7.- Se deben realizar análisis de la oferta real de agua, donde se incluyan estudios serios y objetivos de la situación de cada una de las cuencas.
8.- Todo ello implica el establecimiento de un modelo de gestión de la oferta de agua, que incluya, además, un modelo de gestión de escasez de la misma, en el que se contemplen alternativas que no se centren exclusivamente en los trasvases, sino que tengan en cuenta otras posibles soluciones como:

a) Desalación de agua: actualmente la desalación se consigue a 63 pts/m3. Pero, es una tecnología nueva que evoluciona a un ritmo muy rápido, lo que significa que el precio de la desalación está a la baja.

Desalar es más viable económica, ecológica y socialmente (puesto que evita el enfrentamiento entre comunidades).

En cuanto al precio del agua trasvasada, este es más alto de lo que en un principio pueda parecer. Según el Gobierno, con el trasvase se obtendrá agua a 52 pts/m3, pero, según sus propias cuentas, las obras ascienden a 700.000 millones de pts y estarán terminadas dentro de 8 años. Si tenemos en cuenta que el desvío medio en los presupuestos de las obras hidráulicas esta en torno al 50% tanto en lo económico (en algunos casos se ha superado el 100%), como en el tiempo de ejecución, no cabe duda de que el precio del agua trasvasada superará esas 52 pts/m3. Todo ello, sin contar con el incalculable deterioro ambiental, el cual difícilmente se puede evaluar en términos económicos.

b) Mejor aprovechamiento de las aguas subterráneas: Es una alternativa mejor que la de los embalses por varias razones:
- El recurso esta más cerca del lugar donde va a ser utilizado, que lo que normalmente se encuentran las aguas embalsadas
- Se capta de modo rápido
- Es modulable, se puede variar el régimen de captación en función de las necesidades
- La calidad de las aguas subterráneas es normalmente elevada, lo que reduce costes de tratamiento (potabilización) de las mismas.