Campaña de Prevención de Riesgos Laborales
Oficina Técnica para la Prevención de Riesgos Laborales

Riesgos derivados de la turnicidad y nocturnidad

Oficina Técnica para la Prevención de Riesgos Laborales

Tripticos financiados por la Consejería de Sanidad de la Junta de Comunidades

RIESGOS DERIVADOS DE LA TURNICIDAD Y NOCTURNIDAD

Legalmente:

Eres trabajador por turnos si prestas tus servicios en horas diferentes en un periodo determinado de días o de semanas (art. 36.3 E.T.).1

Eres trabajador nocturno si inviertes no menos de tres horas de tu trabajo diario o al menos la tercera parte de tu jornada anual entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana (art. 36.1 E.T.).

FORMAS DE ORGANIZAR EL TRABAJO A TURNOS.

Sistema discontinuo: el trabajo se interrumpe normalmente por la noche y el fin de semana. Supone, pues, dos turnos, uno de mañana y uno de tarde.

Sistema semi-continuo: la interrupción es semanal. Supone tres turnos: mañana, tarde y noche, con descanso los domingos.

Sistema continuo: el trabajo se realiza de forma ininterrumpida. El trabajo queda cubierto durante las 24 horas del día y durante todos los días de la semana. Supone más de tres turnos y trabajo nocturno.

EFECTOS NEGATIVOS DEL TRABAJO A TURNOS
O NOCTURNO SOBRE LA SALUD.

El trabajo a turnos o nocturno puede provocarte diferentes alteraciones de tu equilibrio biológico, de tu vida social o familiar y de tu vida laboral o profesional.

En concreto, las patologías que puedes sufrir si trabajas a turnos o en jornada nocturna están ligadas a la fatiga, y sus manifestaciones más importantes son:

Trastornos nerviosos como sensación de laxitud y abatimiento, dificultad de hacer esfuerzos intelectuales, con sensación de cabeza vacía, faltas, errores, ... y ansiedad acompañada de vértigos y calambres.

Trastornos del sueño como insomnio, fatiga crónica, depresión y dolor de cabeza. Estos trastornos del sueño y del carácter se manifestarán en que estarás excesivamente sensible, irritable y en que se alterarán tus relaciones tanto con los compañeros de trabajo, como con la familia y amigos.

Trastornos gastrointestinales como pérdida de apetito, gastritis, colitis, ardor de estómago, digestiones difíciles o pesadas, flatulencia, úlcera de estómago, aumento de peso u obesidad por modificaciones en la alimentación (más grasas, bocadillos, alcohol, etc.).

RECOMENDACIONES PREVENTIVAS
Cuando el trabajo a turnos o nocturno sea inevitable, se procurará aplicar las siguientes medidas preventivas:

En relación a la organización del trabajo, es recomendable que: Se elijan los turnos con la participación de los interesados y, en su caso, de los Delegados de Prevención o Comité de Seguridad y Salud.

Se seleccionen los trabajadores que sean más adaptables a los turnos
de noche.

Se dé a conocer con antelación el calendario con la organización de los turnos, de modo que exista la posibilidad de planificar actividades extralaborales y se favorezcan las relaciones sociales.

Los trabajadores participen en la determinación de los equipos.

Se mantengan los mismos miembros en un grupo de manera que se faciliten las relaciones estables.

Se reduzca la carga de trabajo por la noche, ya que se necesita un mayor esfuerzo para conseguir los mismos resultados que durante el trabajo diurno.

Los turnos de noche y de tarde nunca sean más largos que los de mañana, sino preferiblemente más cortos.

Se realicen los cambios de turno entre las 6h. y las 7h. de la mañana, entre las 14h. y las 15h. de la tarde y entre las 22h. y las 23h. de la noche.

Se dé, después de dos o tres turnos de noche consecutivos, al menos una jornada completa de descanso.

Toda organización de turnos debe prever fines de semana libres de, al menos, dos días consecutivos.

En relación a las alteraciones del sueño es aconsejable que:

Los turnos respeten al máximo el ciclo de sueño, evitando que el turno de mañana empiece a una hora demasiado temprana y teniendo en cuenta la distancia entre el centro de trabajo y el domicilio.

Se aumenten el número de períodos en los que se puede dormir de noche: p.e. acumulando días de descanso y estableciendo ciclos de rotación distintos a lo largo del año.

Se desarrollen estrategias de adaptación. En este sentido es fundamental que:

Consigas el apoyo de familiares y amigos.

Elijas espacios oscuros y silenciosos para dormir.

Mantengas un horario regular de comidas.

Evites tomar comidas pesadas, alcohol, cafeína y estimulantes

en general, dos o tres horas, antes de acostarte.

Hagas ejercicio regularmente.

En relación a los hábitos alimenticios:

Tu empresa debe:
Desarrollar un plan de educación sanitaria, explicándote los principios de una alimentación sana para que modifiques paulatinamente los hábitos alimentarios insanos.

Facilitar comida caliente y equilibrada.

Instalar espacios adecuados para que puedas calentar la comida, prever tiempo suficiente para comer y hacer pausas suficientes para recuperarte.

Procurar que puedas realizar la comida principal en familia.

Como trabajador debes:
Aligerar el tipo de comida, disminuyendo el consumo de grasas; por ejemplo, reemplazando los embutidos y fiambres por pollo frío, queso y fruta fresca.

Comer diariamente dos raciones del grupo de la carne, dos raciones del grupo de la leche y derivados, cuatro del grupo de las hortalizas y frutas y cuatro del grupo del pan y los cereales.

Todo ello lo debes repartir a lo largo del día teniendo en cuenta que en cada comida debes incluir alimentos de estos cuatros grupos.

1 E.T.: Estatuto de los Trabajadores (Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo)

Junto a lo anterior, es muy importante:
Establecer un sistema de vigilancia médica que detecte tu falta de adaptación, especialmente durante el primer año, y pueda prevenir situaciones irreversibles.

Evitar la exposición al trabajo a turnos a trabajadores menores de 25
años y mayores de 50 años.

A partir de los 40 años, la OIT (Organización Internacional del Trabajo) recomienda que el trabajo nocturno continuado sea voluntario.

POR ÚLTIMO, NO OLVIDES QUE:
1. Tienes derecho a recibir información y formación y a una vigilancia de la salud adecuada.

2. Tienes derecho a participar y ser consultado directamente o, en caso de existir, a través de tus representantes, en la evaluación de riesgos y en la planificación de la prevención.