Oficina
Técnica para la Prevención de Riesgos Laborales
Tripticos
financiados por la Fundación para la Prevención de Riesgos
Laborales
RIESGOS EN LA DOCENCIA: LA DISFONÍA
Es inevitable que como docente tengas que hablar muchas horas al
día, por ello es fundamental aprender a prevenir los problemas
de la voz, tan frecuentes entre los profesionales de la enseñanza.
Los docentes sois el colectivo que más bajas laborales padecéis
por problemas de la voz, siendo la segunda causa principal de baja
laboral después de los problemas psicológicos de depresión
y ansiedad.
Un 62% de maestros y profesores, han sido diagnosticados de un deterioro
de la voz y un 48% padecen problemas de ronquera y voz cansada. Estos
datos nos llevan a concebir esta alteración como una enfermedad
derivada del trabajo, que hasta que se reconozca como enfermedad profesional
debe considerarse como accidente de trabajo.
Evitar el abuso de la voz implica, entre otros hábitos:
• no elevar el tono para hablar por encima de los ruidos ambientales
como la música u otras voces, pero no sólo en clase,
sino también en la vida cotidiana.
• no esforzar la voz cuando se realiza un ejercicio físico.
• mantener una postura corporal correcta cuando se imparte clase,
porque estar mal sentado o colocar los hombros hacia delante fuerza
innecesariamente la voz.
¿CÓMO SE PRODUCE LA VOZ?
La voz se produce de modo muy simple: una corriente de aire asciende
por un tubo (tráquea) y de modo súbito se estrecha (cuerdas
vocales), el estrechamiento hace que el aire produzca la vibración
de las cuerdas vocales, todo ello, junto con la acción coordinada
de una infinidad de músculos y órganos (abdomen, tórax,
cuello, cara) hace que se emita la voz. Las cavidades de resonancia
son indispensables. Recuerda: la voz es tu herramienta de trabajo.
¿QUÉ ES LA DISFONÍA?
La disfonía la definimos como la alteración de la voz
en cualquiera de sus cualidades, intensidad, tono, timbre y duración,
debido:
• a perturbaciones orgánicas (disfonías orgánicas)
• o a una falta de coordinación de los músculos
respiratorios, laríngeos o de las cavidades de resonancia que
intervienen en el acto vocal (disfonías funcionales) en la
que no existe ningún factor orgánico o neurológico
que lo genere.
¿CÓMO UNA VOZ NORMAL SE CONVIERTE EN DISFÓNICA?
Si como docente haces mal uso o abuso de tu órgano vocal,
te verás obligado a realizar un esfuerzo muscular, una contracción
forzada para obtener los sonidos con intensidad y amplificación
exagerada. Esto deriva en una disfonía funcional que si persiste
puede degenerar o convertirse en una disfonía orgánica.
Otros factores que contribuyen en la aparición de disfonías:
• Las jornadas de seis y más horas lectivas al día,
a veces con frecuentes cambios de aula y con grupos de diferentes
niveles.
• Aulas que no siempre reúnen las condiciones acústicas
idóneas.
• El medio en el que tienen lugar las clases, por ejemplo los
profesores de educación física.
• Agentes nocivos como el polvo de la tiza.
• El uso de la voz en condiciones más debilitadas por
agentes infecciosos, alérgicos, etc.
¿CUÁLES SON LAS MEDIDAS PREVENTIVAS APLICABLES?
Es fundamental que evites:
• Carraspear y toser con frecuencia.
• Gritar, chillar o tratar de hablar por encima del ruido ambiental.
• Dirigirte a audiencias amplias sin una amplificación
adecuada.
• Hablar de manera prolongada a larga distancia y en el exterior.
• El estrés, la fatiga y las tensiones emocionales que
puedan afectar a la voz.
• Tensar los músculos de la cara, el cuello, hombros
y garganta al hablar.
• Permanecer en ambientes secos y poco húmedos,
como con aire acondicionado o mucha calefacción.
• Tensar o apretar los dientes, la mandíbula o la lengua
durante la fonación.
• Esfuerzos vocales intensos y agresivos.
• El tabaco, agentes deshidratantes como el alcohol o
la cafeína o especias picantes.
Por or el contrario, cambia estas conductas por:
• Bostezar para relajar la garganta.
• Beber agua a menudo tragándola lentamente.
• Buscar formas no vocales de mantener la atención de
los alumnos: palmas, gestos, cambios de entonación etc.
• Reducir el ruido de fondo existente en el entorno de clase.
• Aprender técnicas de proyección vocal adecuadas.
• Esperar a que los alumnos estén en silencio para comenzar
a hablar.
• Respirar adecuadamente manteniendo el cuerpo relajado y la
respiración natural, permitiendo que el abdomen y la zona intercostal
se mueva libremente.
• Utilizar posturas adecuadas, manteniendo una posición
para hablar confortable, erguida y simétrica.
• Utilizar el tono óptimo, ni muy agudo ni muy grave,
para no dañar el mecanismo vocal.
• Proyectar la voz usando el soporte muscular adecuado e independiente
de la garganta.
• Conocer tus límites físicos en cuanto a tono
e intensidad.
• Aprender estrategias para hablar en público de manera
eficaz, utilizando, en caso necesario micrófonos.
• Mantener la garganta relajada cuando al empezar a hablar y
aprender ejercicios de relajación específicos.
• Mantener un estilo de vida y un entorno saludable.
• Limitar el uso de la voz, destinando períodos de tiempo
al reposo de la voz durante el día.
• Humidificar el ambiente.
Recuerda:
1. Si usas la voz de forma profesional es conveniente que recibas
entrenamiento y el apoyo de un especialista de la voz.
2. Si cuidas tu voz indirectamente aprenderás a modificar
hábitos que incidirán en tu salud general.
POR ÚLTIMO, NO OLVIDES QUE:
• Tienes derecho a recibir información y formación
adecuadas sobre los riesgos existentes en tu puesto de trabajo y las
medidas de prevención y protección a aplicar.
• Tienes derecho a participar y ser consultado, directamente
o a través de tus representantes, en la evaluación de
riesgos y planificación de la prevención.
• Tienes derecho a una adecuada vigilancia de tu salud.
• Desde el momento que detectes algún problema de tu
salud que pueda estar relacionado con el trabajo que desarrollas debes
ponerlo en conocimiento de tus representantes o, de no existir, del
sindicato y de tu empresa, para que se actúe inmediatamente.